A diferencia de la tendencia global y en muchos países latinoamericanos, donde la población carcelaria sigue creciendo, los Países Bajos han logrado una notable disminución en el número de presos
La reducción ha sido tan significativa que las autoridades esperan que, en un futuro cercano, sus cárceles queden vacías. Este cambio radical refleja un enfoque diferente hacia la justicia penal y el manejo de la criminalidad
